Encendido – Mente abierta

lunes 19 septiembre, 2022

From issue: Cross Country en Español 72 – Octubre 2022

¿Has notado que algunas personas tienen más colapsos que otras? Surge la pregunta: ¿cómo volamos para mantener el ala abierta en turbulencia? Y, ¿cómo saber que lo hemos dominado? 

Por supuesto, incluso los pilotos muy habilidosos sufren de los males inducidos por la turbulencia. Parte del riesgo es inevitable, pero tienen menos colapsos que pilotos con menos habilidades en las mismas condiciones.

 

Búscate un buen instructor y escúchalo

De ser posible, empieza con un buen instructor. No todos los pilotos habilidosos son buenos entrenadores. Hace años, mientras volaba con un piloto e instructor excepcional, lo vi hacer algo genial. Despegó desde un colina con viento fuerte mientras inflaba de espalda. Volaba con el cuerpo volteado. No era un truco tampoco – esa habilidad le ayudó a despegar una y otra vez con viento fuerte y tenerlo todo bajo control. Quería aprender a hacerlo.

Le pregunté varias veces: “¿Cómo haces para no voltearte?” 

Frustrado, me dio una respuesta inadecuada: “¡No lo sé, solo me reclino más!” 

Podrás reclinarte todo lo que quieras, pero las fuerzas harán que te des la vuelta. A ello le sigue agitar las piernas frecuentemente. Pero si controlas el ala por encima de las bandas cruzadas, como cuando la controlas con las líneas de los frenos por encima de las poleas – puedes transmitir una fuerza para contrarrestar el giro. Es exactamente lo que estaba haciendo inconscientemente, pero no sabía cómo explicarlo.

Esta experiencia reafirmó lo que ya había notado: que los pilotos excelentes no son necesariamente excelentes maestros. Eventualmente aprendí la técnica – después de patear muchos arbustos. Con un buen instructor me habría ahorrado mucho tiempo, dolor y frustración.

Encuentra a alguien que tenga la habilidad pero también sepa transmitirla. Eso incluye entender qué sucede para describirlo, demostrarlo y hacer correcciones. Encontrarás a este tipo de personas mediante recomendaciones u observaciones.

Puedes aprender solo, por supuesto, pero el riesgo es mayor y es casi seguro que te llevará más tiempo. Además, podrías adquirir malos hábitos que te ocasionen problemas más adelante. Un buen instructor puede ver errores que tú no.

Para aprender habilidades de vuelo, volar en biplaza con un piloto habilidoso puede ser muy útil. Solo observar será revelador, pero una práctica guiada será incluso más útil.

Las clínicas de maniobras (SIV) también tienen mucho valor porque aprenderás que a veces podrías necesitar para tener más control. Las clínicas con buenos instructores ofrecen la oportunidad de aprender y practicar esta habilidad tan necesaria.

 

El talento ayuda, la práctica aún más

La acción se convierte en habilidad porque la repetición la hace automática. La mejor forma de ser bueno en vuelo con turbulencia moderada es dominar el vuelo en turbulencia suave. Trabaja en los movimientos necesarios para minimizar los de la vela.

Hay mucho que aplicar cuando se practica en tierra en condiciones fuertes y turbulentas. Principalmente porque ves lo rápido y cuánto debes reaccionar para controlar bien.

Tener un don – talento puro – amortigua los resbalones del aprendizaje, pero la práctica es lo que alimenta el progreso. La mayoría tenemos un talento promedio, así que la gran diferencia es la práctica. La habilidad es el resultado del talento y la práctica, y la práctica es lo que controlamos.

 

Controlar el cabeceo

Las líneas y la tela deben permanecer en tensión, adelante, atrás, arriba, abajo, a la derecha y a la izquierda. Cuando el ala adelanta, la tensión disminuye, sobretodo en las líneas del borde de ataque. 

Lo más importante para mantener el ala abierta es sencillo. Si adelanta, frénala. Cuando empieza a retrasarse, sube las manos (ya sea con los frenos o las bandas).

¿Pero cuánto? Si adelanta mucho, tendrás que frenar mucho. Por supuesto, tendrás que soltar los frenos igual de rápido apenas empiece a retrasarse. La sincronía lo es todo porque frenar mucho en el momento equivocado hará enfadar a los dioses de la tensión.

También hay matices que implican movimientos con el cuerpo y los frenos, principalmente para mantenerla pareja con la estela. Aquí es cuando si una racha o maniobra te deja “cayéndote” hacia la derecha, haces que el ala gire a la derecha con una combinación de cuerpo y pilotaje para evitar que colapse. Es sutil.

¿Cómo sabes que lo dominas?

Con un paramotor, poder volar en línea recta a un metro del suelo con turbulencia suave es un buen inicio. Poder hacerlo con más turbulencia empieza a ser señal de una reacción adecuada y sincronía. En altura, si detienes abatidas automáticamente y mantienes el ala alineada con la estela es otra buena señal. 

Quizás la mejor forma de saberlo es con instrucción en una clínica de maniobras bien organizada en la que aprender a controlar el cabeceo es parte de la misión. Parte de ello sucede automáticamente porque terminas viendo el suelo de forma inesperada y, o reaccionas adecuadamente, o habrá drama. Pero lo ideal es la práctica supervisada.

 

Por último

Para mejorar lo bien que te mantienes “abierto”, usa todas las herramientas disponibles – desde instructores hasta pilotos habilidosos y carretear con velas adecuadamente pequeñas. 

Usa la imaginación para ver qué podría suceder si las cosas salen mal. Esto aplica al carretear con viento fuerte donde es muy probable salir arrastrado.

Una práctica dirigida es otra excusa para ir a volar. Bien hecha, adquirirás una habilidad que te protegerá y hará que te diviertas. 

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