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	<title>Karakórum | Cross Country en Español | Parapente | Ala delta | Paramotor</title>
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	<description>Descarga la versión digital de Cross Country en Español y recibe todas las noticias internacionales, reseñas y técnicas del mundo del parapente, paramotor y ala delta</description>
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		<title>Gigantes del Baltoro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Joanna Di Grigoli]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Sep 2022 07:40:38 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="151" src="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-300x151.jpg" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" srcset="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-300x151.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-602x303.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-768x387.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-1536x774.jpg 1536w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-2048x1032.jpg 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></div><p>Al remontar por las faldas del K2 y girar entre montañas de 8.000m, el glaciar Baltoro Glacier reveló sus secretos a los maestros del Karakórum: Tom de Dorlodot y Horacio Llorens. Tarquin Cooper siguió esta extraordinaria aventura de principio a fin Era el buen presagio que esperaban. Tom de Dorlodot y Horacio Llorens hacían su [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="151" src="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-300x151.jpg" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-300x151.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-602x303.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-768x387.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-1536x774.jpg 1536w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_F-2048x1032.jpg 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></div><p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-1890" src="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN-602x372.jpg" alt="" width="602" height="372" srcset="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN-602x372.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN-300x185.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN-768x474.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN.jpg 850w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></p>
<h3>Al remontar por las faldas del K2 y girar entre montañas de 8.000m, el glaciar Baltoro Glacier reveló sus secretos a los maestros del Karakórum: Tom de Dorlodot y Horacio Llorens. Tarquin Cooper siguió esta extraordinaria aventura de principio a fin</h3>
<p>Era el buen presagio que esperaban. Tom de Dorlodot y Horacio Llorens hacían su último intento por volar sobre el K2, 8.611m, la segunda montaña más alta del mundo. Luego de casi un mes en el Baltoro, habían tenido 16 días de buen clima, registrado más de 60 horas en el aire y volado más de 1.000km. Mientras se acercaban a la enorme e imponente cara suroeste de la montaña, se sentían diminutos. Era su momento y lo aprovecharon.</p>
<p>Como siempre, despegaron poco después del mediodía, el 19 de julio, desde su base de Paiju, al pie del glaciar Baltoro. Luego de caminar 800m hasta el despegue a 4.900m, prepararon su equipo y comieron el exiguo desayuno preparado por su cocinero,: un miserable huevo cocido y una papa. El mal clima se llevó las carreteras y el suministro de comida no pudo pasar. Sería su único sustento por el resto del día.</p>
<p>En el despegue hacían unos 25ºC, sofocante, pero se prepararon, maldiciendo el calvario de ponerse capa tras capa de ropa abrigada. Pero ambos eran optimistas. “Sabíamos que hasta entonces el 19 era el mejor día”, dice Horacio. Tom también estaba de buen ánimo y decidió aumentar el flujo de su oxígeno para “sentirse más fuerte” y maximizar sus posibilidades.</p>
<p>Ya cargados con todo el peso, la incomodidad del equipo de emergencia y sudando la gota gorda, a pesar de llevar las cremalleras abiertas, despegaron, como la mayoría de los días, con viento de lado. Hallaron su primera térmica junto a las Torres Trango, los icónicos chapiteles de roca de 6.286m que han embelesado a los escaladores más atrevidos del mundo durante décadas, hasta alcanzar los 6.000m. La confiabilidad de las térmicas era constante. “Como un reloj suizo”, dice Horacio. Después de 14 días de vuelo, el dúo las tenía cronometradas.</p>
<p>“Sabíamos con exactitud dónde estarían cada día”, recuerda Tom. “Nunca las buscábamos ni volábamos en S”.</p>
<p>Durante la siguiente hora, rozaron alegremente el borde norte del glaciar Baltoro, poniéndose cómodos, buscando señales de ascendencias, mientras admiraban una de las mejores vistas de montaña de cualquier parte del mundo. Después de 20km lograron su primer gran ascenso, una térmica que los llevó casi a los 7.000m, y se dirigieron hacia el nor-noroeste, a otro ícono de la cordillera, la nevada Torre Muztagh (7.276m), a 15km al suroeste del K2. Era un enfoque distinto para el dúo. Anteriormente, habían seguido el Baltoro hasta el Broad Peak (8.051m), desde donde intentaron saltar al noroeste, hacia el K2. Pero esta vez intentaron algo distinto. La apuesta pareció rendir frutos. “Fue una línea excelente para ir al K2”, dijo Horacio más tarde.</p>
<p>Pero al llegar a la Torre Muztagh, no había viento. “Volamos a su alrededor, que es increíble”, recuerda Tom. “Solo trabajas con térmicas. Fue muy limpio, sin mucha turbulencia. Y se podía volar por todos los ángulos porque nunca estás en el sotavento”.</p>
<p>Trabajando juntos llegaron tan alto como pudieron. Luego se dirigieron a su meta. En el Angel Peak, un subsidiario de 6.858m del K2, hallaron otra térmica. “No preguntes porqué, pero estaba encima del glaciar, donde por lo general no hay térmicas”, recuerda Tom. Comenzaron a acercarse al K2 a unos 7.000m. Entonces la vieron.</p>
<p>Tom alertó a Horacio por la radio, “¡Un pájaro! ¡Vamos!”</p>
<p>“Vimos un águila en una térmica a 7.000m”, recuerda Tom. “Una locura. ¡Un águila en medio de la nada, volando hacia China!”</p>
<p>Luego vieron algo que los estimuló aún más: nubecitas esponjosas a 7.300m. “Dijimos, ‘hoy lo lograremos’”, dijo Tom. Horacio, en su nueva escuela de Orgañá, sonríe al recordarlo. “Estábamos seguros de poder remontar hasta la cima”.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-1891" src="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN2-602x372.jpg" alt="" width="602" height="372" srcset="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN2-602x372.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN2-300x185.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN2-768x474.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN2.jpg 850w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Curva de aprendizaje</h3>
<p>A sus 37 años, el aventurero belga Tom de Dorlodot es quizás quien más sabe de Pakistán en el mundo del parapente. Era su sexta vez en la cordillera. En su primera vez, en 2009, tenía 24 años y era aprendiz de Ramón Morillas. Tom se había mudado a Granada, España, luego de convencer a su madre de que la meca del parapente era el mejor lugar para obtener su maestría en cinematografía y fotografía, pero en realidad, con Ramón aprendía el arte que definiría su vida.</p>
<p>“Fue mi mentor”, recuerda Tom. “Tomaba fotos y vídeos. Le ayudaba con sus cosas. Aprendí mucho de él. Quizás lo que hago se lo debo sobre todo a Ramón”.</p>
<p>2009 fue el año en que Ramón rompió el récord mundial de altitud de paramotor individual de despegue a pie, al volar hasta los 7.821m sobre el Masherbrum. Fue cuando Tom voló por primera vez en el Baltoro y vio el K2. Esto sembró la semilla y desde entonces ha querido regresar. Invitar a Ramón para que brindara apoyo en la filmación y la fotografía fue obvio, además de ser una manera de compensar a su antiguo mentor.</p>
<p>Tom regresó a Pakistán en 2010, 2011, 2013 y en 2016, siempre con el récord de altitud como meta. El viaje de 2011 fue especialmente memorable y de él salió el aclamado film Karakoram Highway. Fue también la primera vez que Tom se unía a Horacio Llorens, tres veces campeón de la Copa Mundial de Acro. (Más tarde la ganaría tres veces.) Hernán Pitocco también estaba en el equipo. Quizás el récord de altitud se les escapó, pero Horacio alcanzó los 7.318m y Tom rompió el récord de distancia en el Himalaya de 2008 de Brad Sander – por un kilómetro – al volar 226km desde Booni hasta Hunza. Para Tom fue una de sus mejores aventuras de todos los tiempos. (Las otras dos son su cruce norte-sur de África y llegar a Mónaco por primera vez en los Red Bull X-Alps de 2019).</p>
<p>Horacio estuvo a apenas unos kilómetros del récord. Increíblemente, no solo fue su primer vuelo XC de 100km, sino también su primer XC desde 2000, cuando decidió concentrarse en el acro. 2011 fue también el año en que la fotógrafo del equipo, Krystle Wright, en un biplaza, sufrió lesiones múltiples luego de estrellarse contra una peña al despegar. Un recordatorio de los peligros de volar en Pakistán.</p>
<p>Tom es un gran defensor de volar en este país, pero es también muy directo al hablar de sus riesgos. “Pakistán ofrece algunas de las mejores condiciones de vuelo del mundo. Siempre he dicho que Pakistán es al parapente lo que Hawai es para el surfing y Alaska para el esquí. Todo es enorme. Es los Alpes multiplicados por tres, sin las carreteras y los pueblos. Eso es Pakistán.</p>
<p>“También se puede volar y no es difícil entender cómo funciona todo. Puede haber mal clima durante tres semanas, pero tan pronto tienes dos días, puede haber térmicas del tamaño de un campo de fútbol que llegan a los 7.500m. Es un vuelo maravilloso y se puede ver la mitad del Karakórum. Una locura”.</p>
<p>Pero no es para cualquiera. Ríe nervioso al recordar la vez que encontró una gran térmica en la región de entre +10 y 11m/s, aunque esto es extremo incluso para los estándares de Pakistán. “Puede ser como en cualquier parte”, agrega. “Muy bueno un día y muy turbulento en un día difícil. Pero cuando hay baja presión y vientos fuertes, es terrible y peligroso”.</p>
<p>El verdadero problema, dice, es el compromiso. Aterrizar temprano no es una opción. “Siempre le digo a Horacio, ‘el suelo es lava. No puedes aterrizar’”.</p>
<p>Durante una larga conversación antes de partir a Bélgica, Tom explicó que los pilotos no solo deben preocuparse por el terreno, sino también por la alta velocidad causada por el aire más fino. “Siempre se puede aterrizar de emergencia, pero todo el camino al K2 es de hielo, grietas y seracs. Como olas congeladas que suben hasta los 20 metros y bajan por el otro lado, y después hay piedras partidas, rocas y peñas. A estas alturas, si tienes que aterrizar a 5.000m, tienes que entrar súper rápido. No se puede frenar para aterrizar. Te puedes romper una pierna”.</p>
<p>Ir y volver al K2 son unos 100km de vuelo. Es un compromiso. El segundo día, Ramón entró en una descendencia y tuvo que aterrizar en el Baltoro. Por fortuna, aterrizó sin problemas en el campamento de Broad Peak, pero tardó dos días y medio en salir caminando.</p>
<p>El equipo tuvo otro recordatorio de la inclemencia de la región con la desaparición del piloto francés Savall Xavier Alain François, el 2 de julio. Volaba en el Valle de Hunza, sin rastreador ni radio VHF. “No sabemos dónde está y nunca lo encontraron”, dice Tom.</p>
<p>Cuando Tom y Horacio volaron el área del Baltoro en 2016, las condiciones eran variables y hallaron vientos fuertes, turbulencia y tormentas. También hubo días épicos, pero el techo no era muy alto y, de nuevo, el récord de altitud se escapó. “No teníamos ni las herramientas, ni la preparación, ni la organización”, recuerda Horacio.</p>
<p>Desde entonces, la pareja ha volado muchas aventuras, tanto en vuelo libre como en paramotor, y han desarrollado una relación casi simbiótica de amigos inseparables. “Muchos creen que somos hermanos”, bromea Tom.</p>
<p>Horacio dice que confían el uno en el otro de manera implícita. “Lo conozco desde hace años y hemos compartido muchos proyectos. También hemos enfrentado problemas juntos, así que nos entendemos y confiamos uno en el otro. Si digo, ‘¿Podemos hacer esto?’, me seguirá; y si me dice que vamos por allá, lo seguiré”.</p>
<p>Agrega: “Tom es muy relajado, pero a la vez decidido y centrado. Es uno de los pilotos más profesionales del mundo y su actitud siempre es positiva y respetuosa”.</p>
<p>En 2021, el juego de la altitud cambió repentinamente con el vuelo récord de Antoine Girard de 8.407m sobre el Broad Peak. Se abría una brecha para el vuelo libre en las más grandes alturas. Antoine no solo probó que era posible, sino que además mostró la manera – al menos para los que se atrevieran a volar con vientos de 70km/h a metros de la cara de una montaña de 8.000m. (Cross Country en Español 62).</p>
<p>El plan de Tom y Horacio era dar el siguiente paso lógico: remontar tanto como pudieran en térmica en el Broad Peak, como hizo Antoine, luego pisar el acelerador hacia K2, a solo 10km al noroeste, acercarse y tratar de remontar por la cara del pico de 8.611m.</p>
<p>“Hay una diminuta posibilidad de hacerlo, pero siempre tratamos de soñar en grande”, dice Tom antes de irse. “Creemos que es posible”.</p>
<p>El viaje llevaba años en la cabeza de Tom y Horacio, pero tuvieron que planearlo meticulosamente durante un año para poder despegar. “Los últimos seis meses han sido muy intensos por la documentación”, dice Tom. “La autorización de vuelo, la licencia, el seguro, tener el apoyo de la milicia y todo eso. Es un montón de logística, pero me gusta”.</p>
<p>Un viaje de este calibre requirió una revisión de todo el equipo. La presión del aire en el pico del K2 es de cerca de 325 hPa. La menor densidad del aire implica una menor resistencia y más velocidad. Puede promediar una mayor tolerancia del viento, pero con cero viento, los aterrizajes puede ser aterradoramente rápidos. Por esta razón, la pareja no solo voló con alas más grandes, sino también con paracaídas más grandes que se comportan de manera muy distinta a estas alturas.</p>
<p>También llevarían entre 20 y 25kg de equipo, incluyendo el equipo de vuelo, equipo de escalada, bolsas para dormir y comida, por lo que optar por un ala más grande fue algo obvio. Tom voló con una Advance OXA 4, mientras que Horacio voló con una Zeno 2 y una Zeolite de Ozone.</p>
<p>La falta de oxígeno fue otro reto. En la cima del K2 hay alrededor de la tercera parte del oxígeno que a nivel del mar. Aunque Tom hizo algo de aclimatación antes del viaje con una máscara de oxígeno, decidieron volar con una botella de dos litros, presurizada a 2.300 bar, que proporcionaba un flujo constante de oxígeno por un tubo bajo la nariz. “Pasar de 5.000 a 8.000m en una hora es extremo. El cuerpo humano no está hecho para eso”.</p>
<p>También tendrían que llevar oxímetros para medir la saturación de oxígeno en la sangre. La saturación en una persona normal a nivel del mar es del 95%. Sin oxígeno suplementario, la de Tom caería a 83% a 7.000m. “Igual podría funcionar, pero cuando aterrizas estás agotado. También te das cuenta de que no siempre estás pensando correctamente”.</p>
<p>Cuando llegaron a Pakistán, se sintieron mejor preparados que nunca, con un plan para cada eventualidad. Pero lo desconocido también era atractivo para Tom. “Me motiva tratar de abrir nuevas líneas y hacer cosas que nunca se han hecho. Es como bajar por primera vez al fondo del océano”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-1892" src="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN3-602x372.jpg" alt="" width="602" height="372" srcset="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN3-602x372.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN3-300x185.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN3-768x474.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN3.jpg 850w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Volar en el K2</h3>
<p>Luego del obligatorio y peliagudo trayecto en automóvil desde Skardu hasta Askole, la puerta de entrada al Karakórum, el trío formado por Tom, Horacio y Ramón estaba cansado, pero aliviado de poder caminar hasta su campamento base en Paiju, al pie del glaciar Baltoro, el 24 de junio. Tuvieron suerte, pues llegaron justo cuando terminaba un desastroso sistema climático que había afectado a Aaron Durogati y a sus amigos.</p>
<p>“Llegamos justo cuando el clima estaba cambiando. El primer día fue bueno”, recuerda Horacio. El segundo, 26 de junio, volaron hasta el K2.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>“Cuando ves la montaña de frente y desde lejos sientes que está a tu nivel, pero conforme te vas acercando ves que se hace más grande y tú más pequeño”, recuerda Horacio. “Sientes esa enorme presencia. Es como si te enfrentaras a algo muy poderoso que te observa, que te dice que eres bienvenido, pero al mismo tiempo ‘cuídate porque soy peligroso’. Fue un momento increíble”.</p>
<p>Las primeras dos semanas, el equipo disfrutó de 10 maravillosos días de vuelo, con recorridos de entre seis y siete horas diarias. Llegaron al K2 tres veces y cuatro veces al Broad Peak. A veces a ambos el mismo día.</p>
<p>“¡No quería aterrizar!”, recuerda Horacio. “El primer día vimos al Nanga Parbat y nos dijimos, no puede ser. Está demasiado cerca. Estaba a 185km de nosotros. Una locura. Cuando estás a 7.500m ves picos en China e India”.</p>
<p>“Se podía ver hasta China. Se veía el glaciar Siachen y montañas hasta donde llegaba la mirada. Fue muy especial”, agrega Tom.</p>
<p>Pronto develaron uno de los secretos de la cordillera. Descubrieron que las caras norte recibían el sol de la tarde, lo que aumentaba el día de vuelo desde las 4pm hasta las 7pm, justo antes del atardecer. Esto cambia las reglas del juego para la región y abre nuevas posibilidades. Pero lo único que no se abría era el viento. El trío necesitaba una fuerte brisa, lo ideal sería entre 35km/h y 45km/h, para tener alguna posibilidad de remontar por el K2 hasta la cima. La ironía, que no pasaron por alto ni Tom ni Horacio, es que si hubiesen hecho a un lado el intento de romper el récord de altitud podrían haber hecho algunos vuelos de distancia increíbles. Como destaca Horacio arrepentido: “Teníamos carpa, colchón, agua y comida para tres días. Todo para un vuelo vivac. Podríamos haber volado muy lejos y hacer triángulos grandes, pero estábamos anclados en el valle. Queríamos romper el récord mundial de altitud”.</p>
<p>“Podríamos haber volado 2.000km alrededor de toda la región”, agrega Tom. “Y ahí estábamos, sentados en una carpa, esperando un viento que quizás nunca llegaría”.</p>
<p>Luego pasaron dos semanas de lluvias y mal clima. Los suministros no podían pasar y por un tiempo el equipo solo comió arroz y chapattis. (Horacio perdió 7kg). Al final, el atractivo de la comida fresca y de la Internet hicieron que el equipo regresara a Askole. Ramón decidió irse y Tom y Horacio optaron por quedarse y volver a intentar romper el récord. “Es posible”, me dijo Tom en un mensaje de WhatsApp la noche del 15 de julio. “Es cuestión de suerte”.</p>
<p>Al día siguiente, Tom y Horacio caminaron de vuelta al campamento base. Dos días más tarde, volaron a Broad Peak, pero solo alcanzaron los 6.400m. Todo se redujo a un último intento, el 19.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-1893" src="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN4-602x372.jpg" alt="" width="602" height="372" srcset="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN4-602x372.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN4-300x185.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN4-768x474.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN4.jpg 850w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>El Grand Slam</h3>
<p>Luego de ver el águila, se acercaron al K2 e intentaron volarlo, a veces a solo un metro de la cara. Exploraron sin éxito las caras suroeste y noroeste. Nada funcionaba. La brisa que necesitaban no llegaba.</p>
<p>“Lo intentamos por todos los medios”, recuerda Horacio. Luego de toparse con una descendencia peligrosa, decidieron irse a Broad Peak, donde sabían que la confiable térmica de la montaña, ‘Piedra Negra’, les estaría esperando.</p>
<p>Por desgracia, fue cuando las cosas se oscurecieron. Uno de los equipos de escalada los llamó por radio y les pidió que les ayudarán en la búsqueda de un escalador británico de la RFA, el Vicecomodoro Gordon Henderson, que había caído cerca de la cima. Tom pasó 20 minutos remontando en medio de la turbulencia, hasta que finalmente logró ubicar la mochila del escalador y, momentos después el cuerpo sin vida de Henderson.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>“Fue muy duro. Aunque no lo conocía, era alguien de la comunidad, alguien que amaba las montañas. No te puedes sentar a llorar. Estás volando – tienes que mantenerte concentrado a pesar de todo lo que te pasa por la cabeza”.</p>
<p>Horacio decidió ir hacia Gasherbrum IV (7.925m) con Tom de cerca. Descubrieron lo fácil que era cruzar y llegaron juntos a la montaña, pero el día había perdido buena parte de su atractivo. Luego de siete horas y media de vuelo y de unos 120km, aterrizaron en su campamento base. Más tarde Tom bautizó el vuelo como ‘El Vuelo Grand Slam’, porque habían volado por algunos de los picos más altos de Karakórum – Torre Trango, Torre Muztagh, K2, Broad Peak y Gasherbrum IV.</p>
<p>Solo quedaba una cosa en la agenda: regresar a Skardu. El dúo tenía un plan que evitaba la caminata y las carreteras accidentadas. El problema es que cuando despertaron las cosas no se veían nada bien. Había una inversión y el aire estaba lleno de arena que soplaba desde China y que oscurecía la vista de Broad Peak.</p>
<p>“Fue muy difícil remontar”, recuerda Tom. Pero la suerte estaba de su lado y, después de un mes, sus habilidades y sus sentidos se habían agudizado. Al final hallaron una térmica y volaron hacia Askole, para luego cruzar hacia el sur y realizar el vuelo de 45km hacia la civilización, donde el jardín de su hotel les sirvió de aterrizaje.</p>
<p>“Fue una sensación maravillosa”, dice Tom.</p>
<p>“Cuando tocamos suelo hubo una explosión de buenas sensaciones”, agrega Horacio. “Era como, lo logramos. Terminó la aventura. Estábamos muy felices y unidos en lo que sentíamos. Pasamos mucho tiempo juntos, en la carpa con el mal clima y volando. Esta vez descubrimos nuevas facetas de nosotros mismos. Estamos mucho más unidos que antes”.</p>
<p>Encontraron la botella de Limoncello que les había dejado el embajador belga &#8211; por desgracia, ya se habían tomado las cervezas belgas que también les había regalado. “Dijimos, ¡hagamos una gran fiesta!”, recuerda Horacio. Pero tomaron un trago y colapsaron por el agotamiento.</p>
<p>“El parapente es un deporte solitario”, dice Tom. “Pero en esta expedición, trabajamos en equipo. Estábamos seguros de que lo lograríamos, pero en la vida las cosas no siempre salen como queremos. Pero hacer el grand slam fue algo increíble.</p>
<p>“Ahora me doy cuenta de la suerte que tuvimos por tener el lugar para nosotros. Nos sentimos como exploradores que iban donde nadie nunca había llegado. Fue el verdadero sentido de esta aventura”.</p>
<p>En los días y horas siguientes, el dúo experimentó sensaciones que son familiares para la mayoría de los exploradores al final de un viaje – felicidad por regresar a casa, pero también algo de tristeza porque la aventura había terminado. “Nos íbamos de aquel paraíso. Es difícil de explicar”, dice Horacio. “Pero después de aterrizar, decidimos que teníamos que regresar”.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-1894" src="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN5-602x372.jpg" alt="" width="602" height="372" srcset="/wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN5-602x372.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN5-300x185.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN5-768x474.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/09/30-42-BALTORO-GIANTS_IN5.jpg 850w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>VOLAR EL<span class="Apple-converted-space">  </span>BALTORO<span class="Apple-converted-space"> </span></h3>
<p>El aire frío fluye por el glaciar Baltoro, alimentando las térmicas y produciendo principalmente aire suave para volar, por lo general de entre +3 y 4m/s. El aire es muy seco. Significa que algunos días no había cúmulos, lo que podría confundirse con estabilidad, pero según Tom, muchos de sus mejores días fueron con cielo azul.</p>
<p>El verdadero descubrimiento fue darnos cuenta de que las pendientes del norte funcionaban al final de la tarde. El Baltoro va de oeste a este y como las montañas son tan altas y los valles tan estrechos, hasta las pendientes del oeste van hacia la sombra en la tarde. Pero en verano, el sol no se pone en el oeste. “Se pone en el noroeste y las caras del noroeste reciben el sol en la tarde”, dice Tom.</p>
<p>“Leímos el artículo de Antoine en Cross Country. Analizamos sus rastros que nos dicen, ‘a las 4pm hay que regresar’. Pero el segundo día descubrimos que funciona muy bien si vuelas en las caras norte. Pudimos volar hasta las 7pm, una hora antes de la puesta del sol. Así, el regreso fue fácil &#8211; un planeo largo apoyado por las caras del noroeste”.</p>
<p>Los vientos del valle no fueron problema. El equipo no sufrió vientos fuertes. “La mayoría de las veces aterrizamos con 10km/h, 15 máximo”. Pero había una línea de convergencia que cruzaba el glaciar cuando el aire más caliente del valle chocaba con el aire más frío del glaciar. “Algunos días ni siquiera cruzábamos al lado norte”, agrega Tom. “Nos quedábamos en el medio del glaciar y, gracias al viento caliente que subía y el frío que bajaba, había una convergencia que subía por todas partes, a veces por diez o 15 kilómetros – bip bip. Era difícil aterrizar en el campamento porque se subía por todas partes”.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>PARACAÍDAS DE EMERGENCIA A GRAN ALTURA</h3>
<p>Luego de investigar concienzudamente, Tom y Horacio optaron por llevar paracaídas de reserva más grandes porque estos se comportan de manera distinta a grandes alturas. “Con un paracaídas de emergencia, ganas un metro de tasa de caída por cada 1.000 metros de altitud”, explica Tom. “Significa que si abres a 6.000m, vas seis metros por segundo más rápido que a nivel del mar. Si usas un paracaídas de rescate normal en Pakistán, quizás bajes a más de -10m/s. Te harías pedazos. Nos pusimos a estudiarlo y concluimos que volar con paracaídas normales era un error. Esta vez llevamos paracaídas más grandes y dirigibles porque si no puedes controlarlo sobre un glaciar, caerás directo en una grieta o algún sitio por el estilo”.</p>The post <a href="https://xcespanol.com/article/gigantes-del-baltoro/">Gigantes del Baltoro</a> first appeared on <a href="https://xcespanol.com">Cross Country en Español | Parapente | Ala delta | Paramotor</a>.]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Dentro del Karakórum</title>
		<link>https://xcespanol.com/article/dentro-del-karakorum/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Joanna Di Grigoli]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Aug 2022 16:38:08 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="151" src="/wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-300x151.jpg" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="/wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-300x151.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-602x303.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-768x387.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-1536x774.jpg 1536w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-2048x1032.jpg 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></div><p>Jake Holland, Fabi Bühl, Aaron Durogati y Will Sim volaron a la frontrera más remota del vuelo libre para un mes de exploración y vuelos de distancia. Por Jake Holland No sabía que mi vario pudiera hacer ese sonido. Casi pasaba del pitar continuo para convertirse en un grito. A primera vista mostraba +12m/s. Subía [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="151" src="/wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-300x151.jpg" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="/wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-300x151.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-602x303.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-768x387.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-1536x774.jpg 1536w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_F-2048x1032.jpg 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></div><h3><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-1834" src="/wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN-602x372.jpg" alt="" width="602" height="372" srcset="/wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN-602x372.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN-300x185.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN-768x474.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN.jpg 850w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></h3>
<h3>Jake Holland, Fabi Bühl, Aaron Durogati y Will Sim volaron a la frontrera más remota del vuelo libre para un mes de exploración y vuelos de distancia. Por Jake Holland</h3>
<p>No sabía que mi vario pudiera hacer ese sonido. Casi pasaba del pitar continuo para convertirse en un grito. A primera vista mostraba +12m/s. Subía a más de dos casas por segundo. Mi ala parecía un instrumento musical, todas las cuerdas y las celdas cantaban por la presión y eructaban aire como un órgano.</p>
<p>Tuve que esforzarme al máximo para mantenerme en vuelo. El control del viento que alguna vez se lo cedí a la térmica. Mi única preocupación era que no expulsara. Montaba un bronco salvaje que solo querría montar una vez. Me posé en la base de una nube elevada a 7.000m, volando a lo largo del glaciar más largo que hubiera visto en la cordillera de Karakoram. Con las nubes grises en mis talones, volaba a más de 85km/h.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>La Cordillera Karakórum</h3>
<p>El Karakórum es parte de la cordillera del Himalaya y se halla principalmente en Pakistán. Mide 500km de largo, 40km de ancho y es el área más congelada de la Tierra, aparte de los polos. Es hogar del K2, la segunda montaña más alta del planeta, y de otros tres picos de más de 8.000m, así como de incontables picos de entre 5.000m y 7.000m. En otras palabras, es una ballena y los Alpes son una trucha.</p>
<p>Si bien en el área ha habido muchas escaladas, desde comerciales guiadas a los picos de 8.000m, hasta mucho más técnicas, comparada con Nepal, y debido al clima político histórico, es mucho menos visitada. En consecuencia, todavía hay picos sin escalar y aventuras por comenzar.</p>
<p>En la década de 1990, el pionero de los vuelos en esta región fue el ya fallecido piloto británico John Silvester. Inspirado por un intento por alcanzar la cima del hermoso pico Lady Finger, una cautivadora aleta de granito que se asoma sobre el pueblo idílico de Karimabad, regresó con un parapente. El film que hizo junto al cineasta galés Alun Hughes, Birdman of the Karakoram, inspiró a una nueva generación y preparó el terreno para la exploración y la aventura de avanzada en la cordillera en la actualidad. Cuando surgió la oportunidad de viajar a Karimabad con Fabi Bühl, Will Sim y Aaron Durogati, me uní a ellos con una mezcla de emoción e inquietud.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Karimabad, 2.500m</h3>
<p>Mientras viajábamos hacia el norte desde Islamabad por la famosa autopista Karakórum, era difícil estimar la escala de lo que veíamos. La carretera serpenteaba por valles polvorientos y secos, rodeados de montañas gigantescas. Luego de un día de viaje, de entre el polvo y las rocas surgió un pueblo, árboles frutales en ciernes y cultivos. Llegamos a Karimabad, un pequeño pueblo a 2.500m, en el valle Hunza &#8211; nuestro hogar durante las próximas cinco semanas.</p>
<p>El lugar es una especie de maravilla de la ingeniería hidráulica. A lo largo de los siglos, los locales han construido niveles de ingeniosos acueductos que van desde la boca de un glaciar negro sobre la aldea y alimentan los suelos. Resultado: cerezas, albaricoques, manzanas y nueces crecen entre las edificaciones de este oasis.</p>
<p>El pueblo es un destino popular para los paquistaníes que escapan del calor sureño. Equipado para los viajeros, tiene cantidad de lugares para alojarse y comer y en la primera noche nos registramos en el Hotel Karim. Abeeb y sus cinco hermanos &#8211; todos con los mismos sorprendentes ojos verdes, como el resto de las personas que conocí durante nuestra estadía -, propietarios y encargados del hotel, fueron maravillosos. Los traslados son sencillos: el pueblo se enorgullece de un 100% de alfabetización. El inglés es la segunda lengua del país y todos los que conocimos lo hablaban casi perfecto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Los dioses del clima</h3>
<p>Llegamos el 28 de mayo. Según los locales, el clima estaba inusualmente frío y mezclado para la época. Despertábamos con un maravilloso cielo azul, pero a las 7am comenzaban a formarse cúmulos. Para los 9am se desarrollaban a un ritmo feroz y entre las 11am y la 1pm dejaban caer una bomba en uno de los valles secundarios y los aterradores vientos se precipitaban sobre el valle Hunza, tallando muescas frescas en la garganta del río y esparciendo polvo por todos lados. Quedar atrapado en uno de estos frentes de ráfaga en pleno vuelo sería el fin.</p>
<p>El primer objetivo era aclimatarse. Si queríamos volar alto de forma segura, sin oxígeno suplementario, tendríamos que pasar un tiempo durmiendo a gran altura. De mala gana, nos dimos cuenta de que caminar hacia arriba era la única posibilidad de llegar alto. Comenzamos con una caminata hasta 4.200m, donde pasamos la noche en una cabaña de pastores. Al día siguiente descendimos en nuestras alas ligeras.</p>
<p>En nuestra siguiente misión de aclimatación, partimos con mochilas pesadas, con esquís y alas, y nos dirigimos al pico Barbara (5.520m), al otro lado del valle desde Karimabad. Pasamos dos días varados por una tormenta. Acampamos en un pequeño campamento minero a 4.500m, agradecidos porque Hunza también es famosa por sus gemas y cristales. El clima aclaró a la tercera mañana, con maravillosa nieve fresca para esquiar antes de descender volando. Todos estábamos felices por haber llevado nuestras alas pequeñas, pero algo molestos porque usábamos las piernas mucho más que nuestras alas para volar distancia.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-1839" src="/wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN2-602x372.jpg" alt="" width="602" height="372" srcset="/wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN2-602x372.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN2-300x185.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN2-768x474.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN2.jpg 850w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></p>
<h3>Aclimatación</h3>
<p>Nuestro primer gran éxito de vuelo fue obra de Will. Descubrimos que el mayor problema con la pequeña ventana de vuelo era que, cuando podíamos despegar desde el Nido del Águila, el despegue a solo 25 minutos en coche de Karimabad, el cielo ya se veía bastante enfurecido. Necesitábamos despegar más temprano.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Will había visto un risco que veía al este, sobre el pueblo. Justo debajo había un campo de rocas sueltas. No era ideal para despegar, pero si podíamos, sería posible conectar con el pie del contrafuerte y volar más temprano. No teníamos nada que perder. Iniciamos la caminata de una hora y, para nuestra dicha, hallamos una pequeña plataforma de arena en la base del risco. Con un poco de cielo despejado, era la solución para el clima inestable.</p>
<p>Ansioso por usar las alas y volar más alto y aclimatarnos más, Fabi nos mostró cómo atar todo lo necesario para una aventura de esquí de tres días a los arneses. Ningún sistema era igual al otro y me ponía nervioso pensar cómo funcionaría el mío. Con los esquíes atados en lugares poco convencionales, partimos del despegue hacia un nuevo mundo. Dejaré que las fotos les hablen de este paisaje. No hay hipérbole capaz de hacerle justicia.</p>
<p>Luego de cruzar un valle, y de una vivificante carrera a la base de la nube porque comenzaba a nevar, aterrizamos en el ‘Petit’ pico Barbara. Este pequeño punto a 5.000m fue nuestra base los próximos tres días. Vivir en las alturas es extenuante y poco agradable, pero con el mínimo esfuerzo tuvimos un buen período de aclimatación y disfrutamos maravillosos paseos en esquí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Combo de esquí y escalada alpina</h3>
<p>Luego de tres semanas, bien aclimatados y con una ventana de vuelo cada vez mayor, hicimos algo de “heliesquí para pobres”. Térmica, aterrizaje de ladera a 5.500m, bajar esquiando, volver a despegar y repetir. A veces Aaron y Fabi llevaban sus alas pequeñas, para pasar rápidamente líneas de glaciar más abiertas.</p>
<p>Esta sinergia entre parapente y otros deportes de montaña me resulta muy atractiva. Con las alas modernas, livianas y de alto de rendimiento para XC, vivimos una nueva era de deportes de montaña.</p>
<p>Los escaladas tradicionales en el Himalaya muchas veces comienzan y terminan en días enteros de caminata por valles complicados, subiendo glaciares para al final llegar a un campamento base. Hacen falta 30 porteadores o más para llevar las cosas y varias semanas para escalar un solo objetivo. Me parece una manera poco atractiva de vacacionar. El parapente tiene mucho potencial para romper con el status quo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>La Gulmit Tower</h3>
<p>La última semana los dioses del clima al fin decidieron darnos un mejor clima. En uno de los primeros días buenos de XC, Fabi y yo exploramos la Gulmit Tower desde el aire. Si bien no llega a los 6.000m de altura, ningún equipo ha logrado llegar a su cumbre. De hecho, la mayoría apenas ha logrado llegar a la base de la ruta.</p>
<p>Luego de inspeccionar el área y las fotos que tomamos en el vuelo, consideramos posible volar a la base, negando así la necesidad de una peligrosa caminata de una semana por un complicado terreno congelado. Tanto Will como Fabi son escaladores muy buenos que apenas comienzan con el parapente. El nivel de vuelo que han alcanzado en pocos años es impresionante y testimonio directo de sus habilidades generales.</p>
<p>Luego de un desayuno, fuimos al Nido del Águila. “Si quieres estirar la mente, haz escalada alpina. Si quieres hacerla estallar, haz escalada alpina en parapente”. Will resumió la situación a la perfección mientras atábamos a los arneses el equipo de escalada, carpas, estufas y etc. para el primer ascenso de un pico técnico del Himalaya.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Fabi y yo casi nos pinchamos a los cinco minutos, pero tras una lucha espectacular, nos unimos con Will en la base de la ruta. Will aterrizó tan cerca de la base de la escalada como le fue posible, evitando las grietas y seracs cercanos, y en una pendiente que ya había sufrido una avalancha ese día. Un lugar muy agitado para pasar la noche.</p>
<p>A estas alturas del viaje, Aaron acababa de recuperarse de un episodio de intoxicación alimentaria y a mí se me desarrollaba una ominosa infección en el pecho. Sin perder de vista la ventana de vuelo del día siguiente, Aaron decidió esquiar por el pasaje que conduce a la Gulmit, en lugar de acompañarnos en nuestro dudoso punto de acampada. Aterrizó de ladera en el pasaje, bajó esquiando y luego volvió a subir en una térmica para una segunda vuelta. Yo, por el contrario, tontamente quizás, pasé la noche con los chicos, tosiendo pelotas de flema y luchando para respirar.</p>
<p>A las 2am iniciamos la ruta, Fabi y Will armados con herramientas para el hielo y empotradores para escalar roca. Yo armado con mi dron para grabar desde el pasaje. Ver cómo se hacía una pequeña parte de la historia del Himalaya fue una experiencia aleccionadora, mientras el dúo practicaba una escalada mixta, entre hermosa y complicada, por el granito atigrado. Para volver a casa, todos regresamos a salvo la misma noche, a tiempo para asistir bien lavados y arreglados a otra deliciosa comida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Romper récords</h3>
<p>Asombrosamente, ese mismo día Aaron partió en una misión para romper el récord asiático de triángulo FAI, lo que logró con un hermoso vuelo de 286km. “Fue el mejor vuelo de mi vida”, nos dijo cuando nos reunimos. Poco después se retractaría de esta afirmación, cuando hizo un triángulo FAI de 312km apenas dos días más tarde. Una hazaña de talla mundial por parte de uno de los mejores pilotos de competencia del planeta.</p>
<p>“Es posible hacer vuelos muy largos aquí,” dijo después Aaron. “Tal vez hasta de más de 350km. Pero aquí no se trata de volar por los números. Son los vuelos más hermosos que he hecho. El paisaje y el nivel de compromiso son increíbles”.</p>
<p>El último día despegué tosiendo y farfullando, con el cuerpo cargado de antibióticos, pero decidido a sacarle el jugo al pronóstico prometedor. Luego de una serie de hermosas crestas, cruces de valles y altas mesetas, me encontré volando alrededor de la cara oeste del Rakaposhi (7.788m), en medio de los rayos naranja del atardecer a 6.000m. Aterricé cuando ya oscurecía, pero no antes de lograr un nuevo récord personal de 236km FAI.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Pakistán nos ha obligado a ser pacientes, pero al final todos nuestros sueños se hicieron realidad.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><i>Ve el corto de Aaron del triángulo FAI de 312km en bit.ly/312kmfai</i></p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>‘hacen falta años para tener estas habilidades’</h3>
<p>“El nivel es simplemente increíble”. Brad Sander, que ayudó a abrir el vuelo de distancia en el Karakórum con un vuelo de 249km de Booni a Chitral en junio de 2008, dijo que estaba contento cuando Aaron le mandó un mensaje después de aterrizar. “Estaba muy contento de haber recibido un mensaje de Aaron después de su primer vuelo de 285km. Estoy contento de formar parte de la conversación de lo que sucede en Pakistán. Siempre supimos que era posible. Sabía que no era el mejor, que no era el piloto más refinado, así que sabía que cuando vinieran mejores pilotos, podrían hacer grandes cosas porque podía ver las posibilidades.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>“La diferencia entre ahora y hace 10-15 años es que sentí que no llevábamos el nivel de profesionalismo a la alta montaña como otros deportes. No estábamos al mismo nivel que los escaladores de las grandes paredes de Pakistán, por ejemplo, éramos unos tipos con parapentes que volaban en días buenos y teníamos suerte. Ahora vemos que el deporte ha llegado a un nivel muy alto”.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>“Pilotos como Aaron y Tom de Dorlodot, también están muy en forma y están preparados mentalmente para los retos. También, ha evolucionado el equipo. Los puristas dirían que salen por la experiencia, no importa lo largo del vuelo, es la experiencia. Pero creo que ver lo que ha hecho Aaron, esquiar de un lado de la cordillera, volar distancia para aterrizar y esquiar otra línea – es un nivel impresionante de interacción con la montaña y el equipo. Hacen falta años para tener estas habilidades, así que es emocionante ser espectador del nuevo nivel.” <i>EE</i></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-1840" src="/wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN3-602x372.jpg" alt="" width="602" height="372" srcset="/wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN3-602x372.jpg 602w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN3-300x185.jpg 300w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN3-768x474.jpg 768w, /wp-content/uploads/2022/08/38-46-PAKISTAN_IN3.jpg 850w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></p>
<h3>EL EQUIPO</h3>
<p><b>Aaron Durogati</b></p>
<p>Aaron tiene más de 20 años volando. Ha ganado dos Superfinales de la PWC y es participante habitual en la Red Bull X-Alps. Creció en las Dolomitas italianas y le encanta esquiar.</p>
<p><b>Will Sim</b></p>
<p>Will un guía de montaña británico que vive en Chamonix, Francia. Ha hecho duros primeros ascensos alpinos en todo el mundo. Comenzó a volar hace dos años, pero desde el principio fue una adicción.</p>
<p><b>Fabi Bühl</b></p>
<p>Fabi es muy conocido en el mundo de la escalada por sus habilidades en el alpinismo. Desde que comenzó a volar, su escalada ha tenido que competir con su amor por el vuelo. Ahora Fabi vive en los Alpes del sur de Francia.</p>
<p><b>Jake Holland</b></p>
<p>Jake es camarógrafo y fotógrafo británico. Vive en Chamonix, Francia. Ama los deportes de aventura y los lugares asombrosos a los que los ha llevado. Por lo general lleva una cámara en la mano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3>TRAZAS DE VUELO</h3>
<p><b>Aaron Durogati</b></p>
<p><b>Récord asiatico FAI de 312km</b></p>
<p><b>Fecha</b>: 26 de junio de 2022</p>
<p><b>Ala</b>: Advance Omega XAlps 4</p>
<p><b>Tiempo de vuelo:</b> 10h26m</p>
<p><b>Altura máxima</b> 6.329m</p>
<p><b>Asc. máxima</b>: +7,5m/s</p>
<p>Aaron despegó de 3.500m cerca de Karimabad y voló hacia el oeste por glaciares y pasó al norte del pico Shani (5.887m) hasta una baliza. Después, voló hacia el sureste y después al noroeste hacia el pueblo de Gilgit y alrededor de las faldas del Rakaposhi (7.788m).</p>
<p><a href="https://www.xcontest.org/world/en/flights/detail:Aaron6/26.06.2022/04:19"><b><i>bit.ly/AaronAsianRec</i></b></a></p>
<p><b>Jake Holland</b></p>
<p><b>236km FAI, récord personal</b></p>
<p><b>Fecha</b>: 28 de junio de 2022</p>
<p><b>Ala</b>: AirDesign Volt 4 (EN C)</p>
<p><b>Tiempo de vuelo</b>: 9h37m</p>
<p><b>Altura máxima</b>: 6.588m</p>
<p><a href="https://www.xcontest.org/world/en/flights/detail:Outdoorjake/28.06.2022/04:22"><b><i>bit.ly/JakePakistan</i></b></a></p>The post <a href="https://xcespanol.com/article/dentro-del-karakorum/">Dentro del Karakórum</a> first appeared on <a href="https://xcespanol.com">Cross Country en Español | Parapente | Ala delta | Paramotor</a>.]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Proyecto 8.000m</title>
		<link>https://xcespanol.com/article/proyecto-8-000m/</link>
					<comments>https://xcespanol.com/article/proyecto-8-000m/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Joanna Di Grigoli]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Sep 2021 13:49:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="151" src="/wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_F-300x151.jpg" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="/wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_F-300x151.jpg 300w, /wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_F-602x303.jpg 602w, /wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_F-768x387.jpg 768w, /wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_F-1536x774.jpg 1536w, /wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_F-2048x1032.jpg 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></div><p>La zona de vuelo libre más grande del mundo recibió a un equipo de siete pilotos en junio y julio para una aventura de proporciones épicas. Ed Ewing conversó con François Ragolski y Antoine Girard de su viaje pionero En junio de este año, un equipo de siete pilotos de parapente fueron a Pakistán a [&#8230;]</p>
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<h3>La zona de vuelo libre más grande del mundo recibió a un equipo de siete pilotos en junio y julio para una aventura de proporciones épicas. Ed Ewing conversó con François Ragolski y Antoine Girard de su viaje pionero</h3>
<p>En junio de este año, un equipo de siete pilotos de parapente fueron a Pakistán a una expedición de ocho semanas con varios objetivos. Su plan: pasar seis semanas de aclimatación y vuelo en la región de Hunza, en un sitio relativamente famoso llamado Nido del Águila, a 2.900m, en Karimabad, antes de ir al sureste, al glaciar Baltoro y al área de Concordia.</p>
<p>Concordia es el lugar en que confluyen el poderoso glaciar Baltoro y el Godwin-Austen, en el corazón de Karakórum. Está rodeado de montañas de 8.000m, incluyendo la K2 (8.611m), Broad Peak (8.047m) y las Gasherbrum (6.955m-8.068m). Fue aquí donde Antoine Girard voló a 8.157m sobre el Broad Peak en 2016, lo que lo convirtió en el primer piloto en superar los 8.000m. Regresó con Damien Lacaze en 2018, cuando completaron un viaje vol-vivac de 1.200km a través de las montañas.</p>
<p>Con esa experiencia, y con nuevos y eficientes contactos locales, regresó este año con un permiso oficial del gobierno para pasar 15 días volando en la región de Baltoro. Para escalar e incluso para hacer senderismo se necesita un permiso del gobierno, y esta sería la primera vez que se da un permiso oficial para volar parapente a gran altura.</p>
<p>La planificación tardó dos años y comenzó por ensamblar el equipo. “Queríamos buenos pilotos de parapente, claro”, explicó<span class="Apple-converted-space">  </span>Antoine. “Pero también en montañismo y esquí”. El primero fue Julien Dusserre, un guía de montaña con quien Antoine voló y escaló en Nepal en 2017. “Luego conseguimos a François [Ragolski]”. Campeón mundial de acro y experimentado piloto de vuelo vivac, François es guía profesional de esquí.</p>
<p>Los próximos fueron Seb Brugalla, guía de montañismo, instructor de esquí y miembro del equipo de cinematografía Flying Frenchies; y Alexandre Jofresa, piloto de prueba y excelente piloto de competencia. Los últimos dos fueron Fabi Buhl, un joven escalador profesional y piloto relativamente nuevo; y Guillaume Omont, otro guía de montañismo, esquiador y piloto experto.</p>
<p>“Teníamos tres equipos. Julien, Fabi y yo; Alex Jofresa y Seb Brugalla; y François y Guillaume”, explicó Antoine. El plan era combinar personas y habilidades para hacer proyectos combinados en varias semanas en las montañas: escalada y montañismo; vuelo y esquí por rutas vírgenes en picos de más de 6.000m; volar y escalar en picos de más de 7.000m; vuelo de distancia y vivac; y romper el récord de altitud de Antoine en Concordia, volando sobre los 8.000m.</p>
<p>“Para el equipo, por supuesto, las habilidades eran lo primero porque si no las tienes, pues no se puede hacer nada”, dijo François. “Pero la segunda interrogante era, ‘¿Quiero pasar dos meses con ellos en una aventura demencial arriesgando mi vida?’ Tienes que poder contar con ellos. Esa era la segunda gran interrogante para unirse al equipo”.</p>
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<h3>VOLAR HASTA 8.225M</h3>
<p>De los cinco objetivos, el primero, escalar el Pico Ladyfinger, también conocido como Bublimotin, una lanza de roca de 6.000m, no se dio. “Era una ruta complicada en una pared de roca de 800m y lo cancelamos. Nevó durante 45 días seguidos por encima de los 4.500m y la pared estaba llena de nieve”.</p>
<p>El segundo, romper el récord de altura, lo hicimos dos veces. La primera, en uno de los primeros grandes vuelos de François en la región, en el que se supone sería un “día de descubrimiento”. La segunda fue el último día de la expedición.</p>
<p>François explica sobre el primero: “Fue el primer buen día del viaje. Dijimos, ‘hagamos un paseo por el valle, quizás unos 150km. Veremos’. Pero se presentó la oportunidad, ‘¡Vaya! Lo puedo hacer. ¿Por qué irnos? Adelante’.”</p>
<p>El resultado fue un vuelo de 199km, 7h25m, en el que voló hasta la cima del Rakaposhi, a 7.788m, ascendió por encima de ella y alcanzó los 8.225m.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Fue en la segunda mitad del vuelo, al final del día, como a las 4pm. “Mientras me acercaba al Rakaposhi, noté que el viento en la cumbre soplaba en buena dirección y era fuerte. Pensé, ‘Creo que hacer dinámica”.</p>
<p>Pero la pregunta era cómo llegar hasta allá sin que me afectara el aire descendente que bajaba por la pared. “En el lomo de la montaña, las térmicas llegaban a los 7.500m. Desde ahí salté a la pared y bastó para remontar. Fue por suerte. Me conecté y remonté con el viento”.</p>
<p>Paso a paso, su meta era llegar a la cumbre. “Ya había hecho el mejor vuelo de mi vida. La cumbre habría sido la guinda en el pastel. Habría sido suficiente”.</p>
<p>Pero al llegar a la cima notó que seguía subiendo. ‘Pensé, pues, a seguir. Tal vez pueda subir más’. Y me di cuenta de que, ‘Cielos, quizás pueda subir hasta 8.000’”. Con el viento fuerte, remontando sobre la montaña, llegando a los 8.000m, el peligro era que el viento lo tirara hacia atrás. “No fue tan agradable, pero sabía que si me tiraba hacia atrás, tenía mucho espacio, podría ir viento en cola. No había obstáculos”. En este sentido, su vuelo fue distinto al vuelo de 8.000m que luego hizo Antoine en Concordia, donde estaba rodeado de picos gigantes.</p>
<p>“Ahí estaba, sobre la montaña, remontando por la nube de la cumbre y rebasándola. Creo que mi experiencia en El Hierro hizo posible que lo lograra. En El Hierro siempre volamos así. Lo he hecho 100 veces”. El Hierro es la pequeña isla en las Canarias donde en invierno entrenan los mejores pilotos de acro del mundo, con los fuertes vientos alisios del nordeste.</p>
<p>A 8.225m François dio la vuelta y siguió. “Fue la mejor parte del vuelo porque pensé, ‘¡No he terminado!’ Seguí volando hacia Diran, un pico de 7.200m que está atrás. Hice dinámica, wagga en la cima y rocé el estabilo a 7.200m. Creo que fue el mejor que he hecho.</p>
<p>“De ahí regresé al Spantik (7.027m) antes de volar viento en contra al campo base en Karimabad. Tres cumbres de más de 7.000m y el récord mundial de altitud en un solo vuelo”.</p>
<p>Tres días más tarde hizo otro vuelo largo – un triángulo de 246km a alturas de hasta 7.101m – pero a pesar de un gran esfuerzo, nadie alcanzó esa altura. “Estaba seguro de que volveríamos a romper el récord de altura, pero las condiciones no nos lo permitieron. Se complicaron y opté por hacer mucho esquí”.</p>
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<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-1240" src="/wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_in-602x372.jpg" alt="" width="602" height="372" srcset="/wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_in-602x372.jpg 602w, /wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_in-300x185.jpg 300w, /wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_in-768x474.jpg 768w, /wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_in.jpg 850w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></p>
<h3>COMBO ESQUÍ</h3>
<p>Está el esquí y luego está el esquí. El esquí al que se refiere François no es un esquí cualquiera. Es despegar con equipo ligero, con un arnés y botas de esquí, con los esquís colgando para ponérselos en pleno vuelo, volar en térmicas por encima de los 6.000m y luego hacer distancia en el terreno nevado que elijas.</p>
<p>“El equipo de vuelo era ligero, solo 4,1kg”, dice. “Cada vez que volábamos había que hacer un poco de distancia. Podíamos volar a una montaña, luego quizás había una nube o el viento no era bueno y volábamos a un lugar mejor. Había mucho oportunismo”.</p>
<p>François, Guillaume y Fabi tenían esquís y esquiaron descensos largos. “Hice seis descensos, Guillaume algunos más, pero también fue a pie. Y Fabi hizo dos o tres. Le gustaba más escalar”.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>De nuevo, lo que querían Fabi el escalador, Antoine, Seb, Alex y Julien no era el clásico alpinismo a gran altura. Su objetivo era volar hasta puertos altos a 6.000m o más, y luego llegar a picos de 7.000m. Así podían ahorrarse días de caminata.</p>
<p>Antoine y Julien fueron los pioneros de esta técnica en Langtang, Nepal, en 2017, cuando intentaron conquistar el remoto Langtang Lirung (7.227m) volando. El éxito fue parcial. Se ahorraron tres días de caminata con dos horas de vuelo, pero el clima saboteó la llegada a la cumbre.</p>
<p>Pero esta vez el ascenso fue exitoso. El Spantik (7.027m), también llamado Golden Peak, por lo general requiere de un acercamiento y escalada de dos semanas. Antoine lo hizo en menos de ocho horas, ida y vuelta. Pero no fue fácil. “Tres fuimos a subir el Spantik y yo aterricé a unos 6.500m, luego de un vuelo de 40km. Pero estaba solo. Despegamos antes del mediodía desde Nido del Águila, aterricé a las 2.30pm, me puse mis crampones y me fui a la cumbre, mi piolet y yo, nadie más”.</p>
<p>Viajar solo por un glaciar con tanta nieve fresca puede ser letal. No se ven las grietas, que pueden ser del ancho de un pie, en la superficie que se abre hacia cavernas de hielo de cientos de metros de profundidad. Un paso en falso y desapareces.</p>
<p>“El plan no era hacerlo solo. Despegamos cuatro, pero Julien y Guillaume pincharon y tuvieron que volver a despegar. Me quedé con Fabi, pero el viento era muy fuerte y él no quería ir al Spantik porque no teníamos esquís. Los usamos para aterrizar y volver a despegar”.</p>
<p>A estas alturas se vuela mucho más rápido y aterrizar en esquís es una buena forma de restar velocidad. Lo mismo para despegar. Te permite ganar velocidad rápidamente en la nieve. “Pero volar con esquís no es fácil. Fabi dijo que prefería aterrizar e intentarlo otro día. Así que estaba solo, pero no era el plan”.</p>
<p>Antoine cayó en seis grietas en su escalada. “No fue el cuerpo entero, sino el pie. Seis veces el pie y una vez el cuerpo, en la cumbre”.</p>
<p>Le tranquilizaba saber que Julien y Guillaume venían detrás de él. Despegaron de nuevo y aterrizaron en el mismo lugar unas tres horas más tarde. Escalaron al final de la tarde y llegaron a la cumbre en la oscuridad, antes de volver a bajar adonde estaba su equipo.</p>
<p>“Al ver a Julien y a Guillaume supe que podrían llegar hasta mí en tres o cuatro horas, y sabía que si caía en una grieta verían la abertura y tendrían una soga, así que cuando los vi me calmé”.</p>
<p>Se comunicaban por radio, pero era obligatorio ahorrar energía, así que las apagaban con frecuencia. “Les expliqué dónde estaba y qué hacía”.</p>
<p>Luego de descender, Antoine volvió a despegar cerca de las 6.30pm y volvió a la pensión en Karimabad. Dejó a sus amigos disfrutando su vivac a 6.500m antes de que regresaran a casa temprano en la mañana.</p>
<p>Para François, que no es escalador, la situación era dramática. “El día del Spantik el viento estaba increíblemente fuerte. Era como, ‘M**a, ¿por qué van tan al límite?’ Estaba volando, vi a Fabi volando en reversa y yo estaba a 30km de él. Con los esquís y el equipo de montañismo, Antoine seguía adelante.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>“Lograron recogerlo todo, pero cuando Guillaume aterrizó hizo un aterrizaje de locos, se arrastró por la nieve y dio tumbos por una pendiente. Quedó muy impactado. Pasó media hora sin hablar. Era tarde, estaban cansados y durante la noche a Guillaume se le congelaron los dedos de los pies”.</p>
<p>Salieron de la montaña sin problemas, pero Guillaume tuvo que descansar 12 días para recuperarse del congelamiento.</p>
<p>Para François fue una advertencia, pero también una inspiración. “Hay muchísimos picos de 7.000m que se pueden hacer sin problemas con parapente y escalada e incluso esquiada, pero hay que ser muy afortunado con el clima y la nieve”.</p>
<p>El segundo intento en un pico de 7.000m fue en Diran, pero fracasaron. “Lo intentamos tres o cuatro veces, pero el clima era malo y no pudimos llegar al aterrizaje”, dijo Antoine.</p>
<p>François agregó: “Lo intentaron cinco días seguidos en Diran, pero nunca llegaron. Yo volaba y esquiaba a unos 10km. Era lo que me gustaba. Todos estábamos en la misma montaña, pero no tras la misma meta. Fue increíble”.</p>
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<h3>BROAD PEAK</h3>
<p>Por desgracia para François, su tiempo en las montañas terminó con un mal aterrizaje de ladera que le fracturó el hombro. Se recuperó, volvió a despegar y voló de vuelta – una historia que aún no está listo para compartir en su totalidad – y recibió atención médica inmediata. Pero para él la expedición había terminado. Fue una pena porque el final del viaje llevó al equipo al área montañosa más grande del planeta.</p>
<p>“Volar en el Baltoro es muy fuerte”, dice Antoine, haciendo énfasis. “Volábamos cuatro, seis horas y cuando aterrizábamos no podíamos hacer nada. Teníamos que irnos a dormir. Estábamos muertos. Hay que pilotear todo el tiempo y es muy difícil. Si un piloto que no tenga el nivel vuela aquí, sería demasiado peligroso, sin duda”.</p>
<p>Hace énfasis en lo difícil que es volar aquí &#8211; no solo por el vuelo a gran altura en montañas muy altas, sino por la lejanía. Si aterrizas antes de tiempo, te espera una caminata de dos días por el glaciar hasta la base. Si te doblas un tobillo en el valle equivocado puedes pasar semanas ahí. No hay equipos de rescate ni helicópteros. Estás solo.</p>
<p>El permiso oficial de Antoine era para 15 días de vuelo y al final consiguieron una extensión de tres días para él y para Fabi, cuando los demás ya se habían ido. El permiso oficial para volar no costó nada, pero implica ciertas obligaciones que incluyen llevar un funcionario de enlace y un guía local.</p>
<p>Eligieron el Paju como su base, a 3.400m. El despegue estaba 750m más alto y caminaban hasta él todas las mañanas. “Podías despegar desde más abajo, pero era difícil ascender con la brisa del valle”, dice Antoine.</p>
<p>Los primeros tres o cuatro días simplemente exploraron, afinando la ruta de 40km subiendo por el glaciar Baltoro – uno de los más largos fuera de las regiones polares – hacia el Broad Peak. “He pasado seis meses de mi vida en el Baltoro y los primeros dos o tres días fueron increíbles. Cielo azul y ninguna nube. Espectacular. Nunca me había pasado”.</p>
<p>Estaba estable, pero se podía volar, y luego de ponernos cómodos, todos en el equipo llegamos a Broad Peak. “Cuando llegamos a Broad Peak llegamos hasta 7.500m, luego 7.300m, pero había mucho viento a gran altura y era difícil adentrarse y ganar altura”.</p>
<p>Luego de media docena de vuelos determinaron la mejor aproximación. Como el Broad Peak da hacia el oeste, solo se puede volar después de las 2.30pm, así que tenían mucho tiempo para llegar con el vuelo de la mañana. “Teníamos mucho tiempo para pasear, pero la meta era llegar al Marble Peak (6.256m) a las 2.30pm.”</p>
<p>Despegando desde un mínimo de 6.500m, cruzarían el glaciar Godwin Austen como transición hacia la pared oeste de Broad Peak, con la idea de alcanzar los 5.800m como mínimo. Suena muy alto, pero como dice Antoine, “El suelo está a 5.000m. Si no encontramos una térmica, aterrizamos en cinco minutos”.</p>
<p>La ventana es muy corta para ascender 2.000m hasta la cumbre antes de tener que regresar a casa. “El campamento base está a 40km y si comienzas después de las 4pm no podrás regresar porque vuelas en las caras sureste y no se pueden volar después de las 5pm. La ventana para llegar a la cima es corta”.</p>
<p>Seb Brugalla alcanzó la mayor altura en estos vuelos, con 8.114m a las 3.55pm el 11 de julio. “La tercera mayor altura del mundo, por cierto”, destaca François.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-1244" src="/wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_in3-602x372.jpg" alt="" width="602" height="372" srcset="/wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_in3-602x372.jpg 602w, /wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_in3-300x185.jpg 300w, /wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_in3-768x474.jpg 768w, /wp-content/uploads/2021/09/34-46-PROJECT-8000M_in3.jpg 850w" sizes="(max-width: 602px) 100vw, 602px" /></p>
<h3>DÍA DEL RÉCORD DE LOS 8.407M</h3>
<p>El día del récord salió literalmente de la nada. Fue el último día de la extensión del permiso de tres días y Antoine y Fabi tenían una última oportunidad. “El pronóstico era muy bueno”, dice Antoine. En Francia, el amigo de Antoine, Fred Pieri, que trabaja para Ozone, les enviaba todos los días los pronósticos del tiempo para la región por SMS con un rastreador satelital inReach. Había sido “bastante preciso”, pero este día no era positivo. “Dijo que no era bueno, que no habría nubes y estaría estable, así que no estábamos motivados”.</p>
<p>Pero el pronóstico diario había ayudado a Antoine y al equipo a entender el lugar. “Al principio, Fred pronosticó viento del oeste y pensamos, perfecto, podemos volar la pared oeste de Broad Peak. Pero ahí las montañas son tan grandes que cuando el viento golpea la pared no solo sube. Va a la derecha y a la izquierda y también hacia abajo.</p>
<p>“Cuando llegamos a la cara oeste de Broad Peak, hallamos descendencias y pensamos que estábamos en el sotavento. Al principio no lo entendimos”.</p>
<p>Pero cuando lo entendieron, se dieron cuenta que tenían que llegar a la pared a tanta altura como fuera posible y luego remontar en dinámica. También aprendieron que si el viento era un poco cruzado, de norte a sur, debían volar la pared norte o la sur.</p>
<p>Así, el último día, Fabi y Antoine llegaron a Broad Peak siguiendo su rutina habitual, pero el viento del oeste era cruzado y Fabi se fue a la pared sur. “Vi que Fabi no estaba ascendiendo, así que en ese momento decidí cruzar a la pared norte. Ahí hallé una térmica. No sé por qué, era estable, pero lo hice. Me llevó hasta los 7.000m. Y desde ahí fue una mezcla de térmicas y planear hasta los 7.500m. Ahí, justamente a los 7.500m, solo encontré viento, no térmicas”.</p>
<p>Fue ahí donde Antoine comenzó a encontrar problemas. Sorprendentemente, no usa oxígeno en sus vuelos y prefiere aclimatarse bien y pasar solo períodos cortos a alturas extremas. Pero, de pronto, a 7.500m, se topa con un obstáculo infranqueable. “Perdí la sensación en mis manos. No podía moverlas y decidí dejar de volar y seguir derecho. Llamé a Fabi por radio y le dije, ‘Tengo problemas. Por favor, ayúdame’. Si pierdes las manos pierdes la vista. Le dije a Fabi que creía que estaba a punto de perder la visión”.</p>
<p>Volando en línea recta por la pared oeste de Broad Peak, descendió a 7.000m, donde, asombrosamente, se recuperó al instante y se sintió mejor. “Así que decidí regresar e intentarlo de nuevo”.</p>
<p>Volando rápido y ahora con una “mente en perfecto estado”, navegó hacia la ola de viento de 70km/h que soplaba por todo Broad Peak. A sus espaldas, un océano de picos se extendía cientos de kilómetros.</p>
<p>El vuelo hasta los 8.000m tomó solo seis minutos, con un promedio de 2,7m/s y núcleos de 6m/s. Otros cuatro minutos para ascender más lentamente hasta los 8.407m (1,6m/s en promedio), donde el ascenso se extinguió. Estaba, literalmente, por encima de todo. Solo el K2, solo 204m más arriba, era más alto, a unos 10km al norte.</p>
<p>¿Cómo era estar a 8.407m, en la cima del mundo? “No pensé en nada. Solo volaba. Fue un momento perfecto”, dijo después Antoine.</p>
<p>Abandonó su percha a 8.407m a las 3.54pm, justo a tiempo para su vuelo de vuelta al campamento base. Haciendo dinámica por encima y luego a lo largo de las montañas que bordean el lado norte del glaciar Baltoro, recuperando altura en el camino, recorrió los 40km de vuelta a casa, para aterrizar en el polvoriento y congelado lecho del río, a 3.383m, a las 5:18pm.</p>
<p>La aventura de ocho semanas en el Karakórum fue un éxito y finalmente había terminado.</p>The post <a href="https://xcespanol.com/article/proyecto-8-000m/">Proyecto 8.000m</a> first appeared on <a href="https://xcespanol.com">Cross Country en Español | Parapente | Ala delta | Paramotor</a>.]]></content:encoded>
					
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